lunes, 30 de abril de 2012

Para iniciar el punto final


C. o. n. e.     j.l.

Se podría decir que es una noche como cualquier otra. Sin embargo lo es y no lo es. Es tan incierto decir con palabras lo que el corazón en este momento siente. 

Quisiera poner y plasmar lo que en este instante corre por mi cabeza a una velocidad que va más allá de la luz, ¿Cómo se puede describir con palabras lo que los dedos no alzanzar a capturarque corre por la sangre y bombea el corazón? 

Comenzar.... un final... Sí.  Hoy decídí decirte adios y no sé si lo siento.  Claro. Lloré. Nada raro en mi. Dije cosas tan ciertas que con tu insistencia hicieste que terminará escupiendo lo que no queria. Pero estabas allí, sí. Queriendo sacarme las palabras y yo, sí, querindotélas decir y no. Me animaste. Y yo escupía cada  instante sin poder detenerme. Sin poder si quiera ponerme a pensar lo que decía. Me  dejé llevar por la vorágine de mis sintimientos como siempre lo he hecho. Me deje  explotar como un volcán para decirte lo que siento, y que no quería esto para nosotros. No para mí. Porque yo quiero más tiempo, y no quiero que me lo dés, ni quiero recibirlo, porque  no es bueno. Tiempo compartido o no.



Podrás preguntarte que escribo. Escucho tus palabras rezonar en mi cabeza.
   "   "Mira, es que.... solo pasa que... si pudiera decirlo..."    Dijiste tres frases inconclusas, aperturas para decir una oración completa y no lo hiciste, dílo de una vez"  

Ja, bonita declaración de amor  la que me avente ¿no? querías que te mirase a los ojos, ¿Cuántas veces en realidad lo hice? no lo sé, casi nunca puedo mirarte a los ojos por que lees lo que hay en ellos. Comenzaste a leerme casi como la palma de tu mano y me asusta, tanto, tanto que duele. 

Sentenciaste..... "mirame a los ojos" y  tomaste mi cara entre tus manos y me levantaste la cara para que te mirase a los ojos, " contestame algo con la verdad" y yo asentí con la cabeza tratando de ocultar la mirada, " no bajes tus ojos"... volví a mirarte " ¿Te estas enamorando de mi?" , dije si. Sin dudarlo.

No dijiste nada, me soltaste. Eso dolio más que si me hubieses dado una chachetada.
Me abrazaste al instante.... Dijiste  palabras, pero no las dijiste de frente como yo lo hice.

Tomé una resolución. Dejar de verte.  Dijiste que no era posible, que no lo ibas admitir, que no era una solución. Que no podrías hacerlo y que iba a ser difícil.  Nadie dijo que sería facil, no pedí tu opinión, solamente tomé lo que era más propio por el bien de los dos. Y más por el mio.

Confesé el dolor que estaba comenzando a gestarse en mi interior. Quisiste besarme no sé cuantas veces, no sé si por que sentias que en ese momento me estabas perdiendo, no sé si para que guardara silencio y que me olvidará de tonterias.

Te miré  unas cuantas veces de reojo, y te veía sonriendo. ¿Nervios? no lo sé. Te prengunté varias veces porque sonreias y dijiste que qué queria que me dijeras. No queria mentiras, no queria razones, simplemente queria saber que sentías. Yo sonreia ironicamente. " ¿Por qué ries?" , no me puedo enojar contigo, nunca lo he hecho, molestado si, pero ganaban  todas esas ocaciones que tu sola presencia me hacia sentir lo máximo, el volar y sonreir y disfrutar a tu lado.  Tanto tiempo sin sentirme así  y que llegasés tu con tu altivez, con tu porte, tu presencia y tu educación y jugases esos juegos de palabras conmigo, que usarás mis  frases en mi contra, que retases mi menté  e hicieramos retóricas. 

Todo ese tiempo juntos, tan poco y tanto... ¿qué son unos meses? tan rápido paso todo, de un momento a otro estaba viviendo un completo juego que me era desconocido, atrayente y perjudicial. Un juego masoquista. Donde yo era la dama y tu el león. Donde yo corría y tu siempre me alcanzabas para hacerme volver y sumergirme en aguas profundas sin razón.

Salté varias veces al pozo profundo, divague en el avismo de tu cielo. No quiero esto amor, no lo quiero. Decía en mi cabeza y mis labios lo dijeron, sin decirte la palabra amor.  Esperaba me dijeses que no me fuera, que pusieras mil pretextos para mantenerme a tu lado y no lo hiciste. Sentí una cruel decepción.




Mi cabeza decía, "quizá es que no te quiere, a la mejor te deja ir porque te ama y no quiere tenerte sin que tú lo quieras, te esta dejando ir pensando que vas a regresar,  te deja ir porque planeará como reconquistarte..." muchas cosas gritaba mi cabeza y no sé si te diste cuenta, fue cuando una lagrima corrio por mi mejilla.

Quizé bajarme del auto y no me dejaste. "Dejáme te llevo a tu casa, por favor"  dijiste justo cuando abrí la puerta y estirado detuviste que la abriera más y me bajará. Asentí desesperada.  Lo notaste bien,  varias veces dijiste que detuviera mi pie y dejasé de jugarlo, señal de nervios y ansiedad. 

Llegamos fuera del edificio. "¿Me esperas? vengo, ya regreso, no tardo, no te vayas" solté a decir y bajé casi corriendo.  Regresé  en 5 minutos y estabas sentado en el lado del copiloto. Escuchabas música.  Abri despacito la puerta que dejaste entreabierta y te sobresaltaste.  " No te ví venir" y sonreí. Te estiré la mano y te dí esa cajita de chocolates por el día del niño que te había comprado y que en un momento no pensé darte.  Estiraste la mano y la cogiste. Alcance a escuchar que tenías música y era de Alejandro Fernández, Niña amada mia.

"Espero no haberme tardado. No te los habia dado, porque obvio se me olvidaron en la mañana, y por eso no te los dí. Cuidate, que te vaya bien" solte nerviosa. No te dí oportunidad de decir nada. Me dí la vuelta y saliste del coche y me dijiste "esperate"  Te miré justo cuando bajaba la banqueta. Moví la mando en señal de adios y te aventé un beso con una media sonrisa. Cruze la calle sintiendo como se me partia el corazón.

No te moviste. Nada. Esperaba que me llamarás, que cruzarás la calle para alcanzarme y sin embargo no lo hiciste. Llegue al departamento pensando que esa caja de chocolates eran los besos que nunca te iba a dar, a esa distancia entre tu y yo.  Fuí hasta mi cama y me solté a llorar por todos los bellos momentos a tu lado que pasé, por todos aquellos que soñé pasar y que nunca los viviremos.

Sólo en este momento sé que no tengo la certeza de que pasará mañana. Pero,  estoy segura que ambos viviremos, y que aunque me cueste mucho a estar sin tu presencia a no verte ada día, a saber de ti, a escuchar tus palabras y el sonido de tu risa, que aunque duela extrañarte cada día que no estés, que aunque quiera tomar el movil y marcarte o mandarte un mensaje, simplemente pensaré en que no tengo el derecho de hacerlo porque fui yo la que dijo adios.

Y aunque este terriblemente confundida de dolor y amor. Sé que de cualquier manera, tú, sí, tú me vas a extrañar también.

TQM y nunca imaginé vivir y aprender de ti como hasta hoy lo hice. Dios te bendiga siempre.