viernes, 28 de abril de 2017

Persecución

Esa tarde subí al avión temerosa. Muchas horas de vuelo me esperaban para cruzar el océano. Pensaba en mi familia, personas especiales para mi, en todo en lo que dejaba atrás. En que también te quedabas tú.

Cerré los ojos rezando por llegar a mi destino. Pero también rezaba porque cada kilómetro lejos de ti, me ayudará a olvidarte.

Estoy en París, si. Sentada en el pasto mirando la Torre Eiffel y siento frío. Pienso en ti, en la de ganas de escuchar tu voz y tu risa. En compartir cada momento y la ilusión de sentirme rodeada por tus brazos. Tu olor característico y esa forma torcida que tienes al sonreír.

Me pienso loca. Desquiciada por un sentimiento estúpido. Yo del otro lado del mundo añorando algo que nunca ah sido. Por un momento me pregunto si alguna vez me echaste o echaras de menos.

El frío me cala las manos y las froto, el clima me recuerda a ti.  Tan cortante, tan seco, tan cruel.

Me levanto del piso, respiro hondo. Me dice una voz interna: "eres más fuerte de lo que piensas, ya lo superarás". Acomodo mi abrigo y meto mis manos a los bolsillos.

Miro la Torre por enésima vez. Es momento de irme, giro mi cuerpo y doy unos cuantos pasos mientras con mis labios apenas susurro.... adiós...