Esa tarde subí al avión temerosa. Muchas horas de vuelo me esperaban para cruzar el océano. Pensaba en mi familia, personas especiales para mi, en todo en lo que dejaba atrás. En que también te quedabas tú.
Cerré los ojos rezando por llegar a mi destino. Pero también rezaba porque cada kilómetro lejos de ti, me ayudará a olvidarte.
Estoy en París, si. Sentada en el pasto mirando la Torre Eiffel y siento frío. Pienso en ti, en la de ganas de escuchar tu voz y tu risa. En compartir cada momento y la ilusión de sentirme rodeada por tus brazos. Tu olor característico y esa forma torcida que tienes al sonreír.
Me pienso loca. Desquiciada por un sentimiento estúpido. Yo del otro lado del mundo añorando algo que nunca ah sido. Por un momento me pregunto si alguna vez me echaste o echaras de menos.
El frío me cala las manos y las froto, el clima me recuerda a ti. Tan cortante, tan seco, tan cruel.
Me levanto del piso, respiro hondo. Me dice una voz interna: "eres más fuerte de lo que piensas, ya lo superarás". Acomodo mi abrigo y meto mis manos a los bolsillos.
Miro la Torre por enésima vez. Es momento de irme, giro mi cuerpo y doy unos cuantos pasos mientras con mis labios apenas susurro.... adiós...
VOLETEOS
Letras de amores, sentimientos y tristeza
viernes, 28 de abril de 2017
miércoles, 26 de abril de 2017
jueves, 9 de marzo de 2017
miércoles, 8 de marzo de 2017
Entrañas
Hoy me duele más tu indiferencia.
Lo aplastante de este sentimiento de amor abatido.
El imaginarte que no estás conmigo.
Y mi cabeza se forma mil imágenes.
El dolor que siento de este cólico no se compara con el que me está partiendo en dos y desde dentro pareciera me arranca las entrañas, tanto que hace que mis ojos se formen en mares y mis mejillas sean caudalosos ríos.
Estoy amando, volviendo hacerlo y rompiéndome no en dos, sino en mil pedazos. Desbaratando.... lo que soy.
Lo aplastante de este sentimiento de amor abatido.
El imaginarte que no estás conmigo.
Y mi cabeza se forma mil imágenes.
El dolor que siento de este cólico no se compara con el que me está partiendo en dos y desde dentro pareciera me arranca las entrañas, tanto que hace que mis ojos se formen en mares y mis mejillas sean caudalosos ríos.
Estoy amando, volviendo hacerlo y rompiéndome no en dos, sino en mil pedazos. Desbaratando.... lo que soy.
lunes, 19 de diciembre de 2016
Recordarte
Tengo tiempo recordándote.
No desde hace horas, no desde hace días.
Llevo semanas y quizá un par de meses.
No es normal hacerlo.
Sé que la última vez que hablamos quedaste molesto.
Y yo, orgullosa como siempre.
He mirado la luna muchas noches pensando como volver hablar.
Aún te sientes especial en mi vida.
¿Lo sabes, verdad?
Tengo miedo, sabes?
Tu amor es grande.
No sé porque me siento unida aún a ti.
No puedo olvidarte y me lastima estar así.
De silencios, de no saber de ti.
De lastimarte más.
Querer llamarte y escuchar tu voz, tus palabras con ese tono de ti.
Con tus palabras de aliento.
Y no es que te recuerde cuando estoy mal.
Porque a veces siento que tu lo piensas que es así.
Te recuerdo de muchas formas. Sobre todo cuando llega la noche.
Porque era cuando más hablábamos.
A veces me pregunto si tu también me extrañas.
Y miro tu foto y te siento allí, feliz y no quiero perturbarte.
Y quiero escribirte y pongo dos palabras y las borro.
Me pregunto porque aún me siento así de ti.
Eres taaan especial.
Hace poco le dije a mamá que yo al parecer no me casaría.
Y me dijo, que no lo hice o he hecho porque no quiero.
Le pregunté a que se refería.
Me dijo tu nombre y sonrió.
Acaso, me cuestiono si ella sabe más que yo.
Dicen que las madres son sabías en cuanto a lo que sienten sus hijos.
Yo aún te recuerdo de manera especial.
Aun me falta mirarme en tus ojos y sentir tus manos tibias.
Hace poco te soñé.
Soñé que dejamos la vida que tenemos e iniciamos una nueva.
Y tu y yo, entre nieve, el frío estábamos de frente.
Prometiendo una vida, siendo felices y dejando atrás el pasado.
A caso te he dicho que tengo miedo?
Si, lo dije.
Y lo tengo.
De que me olvides, de olvidarte.
De no encontrarte más en mi vida.
Cegarme y perderme.
Caer y no levantarme.
Miedo.... miedo de no encontrar quién como tú.
Mi consejero, mi amigo.
Mi...
Quizá extraño quién solía ser estando contigo.
Y los años pasan.
No quiero preguntar a otros por ti.
Quisiera verte al menos a lo lejos.
Últimamente se me vienen tantas cosas a la mente.
Tantas preguntas.
Tantos miedos.
Muchos anhelos.
Queriendo dedicarte escritos.
Escribiendo lineas en mi cabeza.
Buscando la forma de decirte y de sacarme lo que tengo dentro.
Mirarme en tus ojos rasgados....
Teniendo desde tiempo algo que quiero darte.
Y pensando mil posibilidades.
Imaginando tonterías.
Espero, como sabes leer entre líneas lo que trato de decirte.
Si es que aún me lees, si es que aún estás allí....
Te sigo escribiendo en las líneas no de una pantalla.
Ni en las de una libreta.
Pero estás allí.
Y yo aquí, en recordarte.
No desde hace horas, no desde hace días.
Llevo semanas y quizá un par de meses.
No es normal hacerlo.
Sé que la última vez que hablamos quedaste molesto.
Y yo, orgullosa como siempre.
He mirado la luna muchas noches pensando como volver hablar.
Aún te sientes especial en mi vida.
¿Lo sabes, verdad?
Tengo miedo, sabes?
Tu amor es grande.
No sé porque me siento unida aún a ti.
No puedo olvidarte y me lastima estar así.
De silencios, de no saber de ti.
De lastimarte más.
Querer llamarte y escuchar tu voz, tus palabras con ese tono de ti.
Con tus palabras de aliento.
Y no es que te recuerde cuando estoy mal.
Porque a veces siento que tu lo piensas que es así.
Te recuerdo de muchas formas. Sobre todo cuando llega la noche.
Porque era cuando más hablábamos.
A veces me pregunto si tu también me extrañas.
Y miro tu foto y te siento allí, feliz y no quiero perturbarte.
Y quiero escribirte y pongo dos palabras y las borro.
Me pregunto porque aún me siento así de ti.
Eres taaan especial.
Hace poco le dije a mamá que yo al parecer no me casaría.
Y me dijo, que no lo hice o he hecho porque no quiero.
Le pregunté a que se refería.
Me dijo tu nombre y sonrió.
Acaso, me cuestiono si ella sabe más que yo.
Dicen que las madres son sabías en cuanto a lo que sienten sus hijos.
Yo aún te recuerdo de manera especial.
Aun me falta mirarme en tus ojos y sentir tus manos tibias.
Hace poco te soñé.
Soñé que dejamos la vida que tenemos e iniciamos una nueva.
Y tu y yo, entre nieve, el frío estábamos de frente.
Prometiendo una vida, siendo felices y dejando atrás el pasado.
A caso te he dicho que tengo miedo?
Si, lo dije.
Y lo tengo.
De que me olvides, de olvidarte.
De no encontrarte más en mi vida.
Cegarme y perderme.
Caer y no levantarme.
Miedo.... miedo de no encontrar quién como tú.
Mi consejero, mi amigo.
Mi...
Quizá extraño quién solía ser estando contigo.
Y los años pasan.
No quiero preguntar a otros por ti.
Quisiera verte al menos a lo lejos.
Últimamente se me vienen tantas cosas a la mente.
Tantas preguntas.
Tantos miedos.
Muchos anhelos.
Queriendo dedicarte escritos.
Escribiendo lineas en mi cabeza.
Buscando la forma de decirte y de sacarme lo que tengo dentro.
Mirarme en tus ojos rasgados....
Teniendo desde tiempo algo que quiero darte.
Y pensando mil posibilidades.
Imaginando tonterías.
Espero, como sabes leer entre líneas lo que trato de decirte.
Si es que aún me lees, si es que aún estás allí....
Te sigo escribiendo en las líneas no de una pantalla.
Ni en las de una libreta.
Pero estás allí.
Y yo aquí, en recordarte.
viernes, 25 de noviembre de 2016
"Hoy quemé tu carta.
La única carta que me escribiste.
Y yo te he
estado escribiendo (sin que tú lo sepas) día tras día.
A veces con amor, a
veces con desolación, a veces con rencor.
Tu carta la conozco de memoria:
catorce líneas, ochenta y ocho palabras, diecinueve comas, once puntos
seguidos, diecisiete acentos ortográficos y ni una sola verdad."
El principio del placer de José Emilio Pacheco
martes, 22 de noviembre de 2016
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