jueves, 19 de septiembre de 2013
Nuestra Novela
Hoy desde la comodidad de mi cama, con la ventana entreabierta miro el cielo nubarrado, estoy abrazada a la almohada pensando en ti. Ya se cumplió el año de cuando estuviste de visita acá. Tu ausencia pesa más que nunca porque pasan los años y esa oportunidad que tanto he buscado no llega.
El rencor no hace mella en mi corazón ya que tú siempre serás ese sueño inspirador que por años ha guiado mi vida. Y no sé si tu conozcas lo que realmente hay en mi corazón, aunque todas las historias que he vivido no te hayan sido contadas y que no tengan el mismo valor que tiene la nuestra. Porque 10 años no se dicen fácil de esas charlas cortas pero significativas. De esas tantas imágenes de momentos vividos. Esas ganas de llevar a cabo lo que tú me cuentas y hacer otras tantas locuras que se nos ocurran juntos.
Sí, esa oportunidad se esfumo, pero un año se pasa pronto. Tantos años han pasado y tú lo recordabas mejor que yo, porque me conociste casi niña, porque me abrí a ti y para ti. Porque no tenía la mayoría de edad, porque tú si la tenias y ya nos deseábamos hambrientamente. Y los besos y los abrazos se quedaban en pausa, y aún lo están. Porque quiero hacerlo, porque quiero tenerte y que me tengas, porque sé que tu también lo quieres pero que ambos nos detiene algo.
El amor, el cariño, el deseo y tantas historias de tu parte y otras tantas de la mía son lo que nos une, ese pequeño hilo invisible que tejió el destino para ponernos un verano frente a frente. Un verano que tiempo atrás yo no recorvada y que tu dijiste exactamente la fecha. En ocasiones me pregunto cómo es que te quedo tan grabada y que tú en ocasiones has respondido por lo especial que soy y lo que me convertí para ti.
Esos silencios grabados por minutos, cada palabra dicha en su momento. Esos detalles que enviabas, esos detalles que aún envías antes de despedirte. Esos mensajes que en la pantalla del celular de vez en cuando aparecen y que hacen saltar mi corazón de regocijo.
Hoy, sí, estoy pensando en ti, con esas ganas de abrazarte y dejarme envolver entre la calidez de tus brazos y dejarme llevar por tantas emociones y sentimientos acumulados en tanto tiempo. Demostrarte lo que soy y lo que me convertí por mí y un tanto por ti. Para escribir una historia nueva, no de un tú y un yo aparte, sino de un juntos por el tiempo que nos sea concedidos.
Quiero ahogarme en la profundidad del mar abrazada a ti, como hemos dicho que terminaremos nuestros días juntos. Con el sol y el océano de testigos y ese cielo como juez de lo que vamos a cometer. Con esa balsa meciéndose sobre nuestras cabezas y en esos últimos minutos vernos a los ojos para ser lo último que miremos. Que todos los años juntos se traduzcan al amor de un vástago nuestro y que él comprenda nuestra novela y el final de la misma.
Recuerdo cuando en ocasiones me mandabas dedicadas las canciones. Cuando hablaban de un libro de rosas; esa canción de Adamo y esa de Gigiola Chinquetti las más marcadas.
Espero que pasé pronto el tiempo para poder realizar cada capítulo escrito por ambos. Espero que cuando llegue ese momento se detenga para vivir al máximo cada instante a tu lado. Tener lo que tanto ansiamos y ver crecer esa criatura correteando en el campo y tú detrás persiguiendo mientras el sol besa tu cabello y el viento lleva la risa de los dos hasta mí.
Me siento nostálgica y romántica en este momento. Me siento tuya y del mar que nos espera amor mío. Y así como el mar, yo te espero aquí en esta habitación fría y en esta cama en soledad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Quizá,sólo quizá, ustedes aún tienen la oportunidad de que el sueño sea real...de verse como pareja en un final.
ResponderEliminar